jueves, 3 de mayo de 2012

Los huertos urbanos.


Poetas, nunca cantemos la vida de un mismo pueblo,
ni la flor de un solo huerto.
Que sean todos los pueblos
y todos los huertos nuestros. "
- León Felipe -

El campo está entrando en la ciudad. En tiempos de globalización, contaminación, velocidad y consumismo, muchos ciudadanos están optando por volver a poner las manos en la tierra. Los huertos urbanos, en todas sus modalidades, proliferan en el asfalto, en una tendencia sin adscripciones sociales ni generacionales, que enlaza con el aumento de la agricultura ecológica y el consumo de productos locales.
En este momento actual de crisis son necesarios nuevos procesos de recuperación del espacio urbano que mejoren la sostenibilidad integral de las ciudades, tanto a nivel ambiental como relacional. Los huertos urbanos  colaboran  en  el  cierre  de  ciclos  del  metabolismo  urbano  y  proporcionan  una  mayor calidad de vida a los ciudadanos. 
Hay movimientos ciudadanos organizados intentando reconquistar espacios verdes entre edificios y aprovechar los espacios infrautilizados. Se está implantando en España lo que fue y es la green guerrilla en Nueva York, una organización que anima y ayuda a la gente a cultivar y ajardinar zonas urbanas en desuso y que ya montó su primer jardín en 1973.
Steve Frillman es el director de Green Guerrilla, organización con más de 600 huertos urbanos en Nueva York.  "Si hay un solar vacío en un barrio, para los españoles es más normal poner una reclamación para que el Ayuntamiento actúe. En Estados Unidos la gente se une para actuar, limpiar y plantar. Nosotros solos sin ayuda institucional", dice. Así lo hizo Liz Christy, la pionera, movilizando a decenas de voluntarios. La idea surgió en los setenta, una época de crisis que llenó Nueva York de espacios vacíos y abandonados que se fueron ganando para la comunidad.
"Lo que realmente me interesa de Green Guerrilla no es el jardín, los tomates y las patatas, sino ver 25 o 30 personas trabajando juntas, creando programas. Los jardines comunitarios como centros sociales, de acción, o simplemente de reunión, dentro del vecindario", explica el neoyorquino. A sus 45 años, lleva 15 promoviendo y viendo crecer estos huertos a lo largo y ancho de Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. También al otro lado del Atlántico, en Londres sobre todo, ha cuajado la iniciativa. La crisis puede ser una oportunidad para la movilización ciudadana. Aunque, la situación económica también le provoca quebraderos de cabeza. "Está muy difícil conseguir financiación para los proyectos", se lamenta.
Estos huertos urbanos que crecen en el asfalto son los verdaderos brotes verdes, una entrada del campo en la ciudad que muestra también la búsqueda de nuevos valores.

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas,
puede cambiar el mundo” (Proverbio africano).

María José Jiménez y Juan José López Jarillo